Control horario que se puede demostrar, no sólo prometer.
Senvuo es control horario, vacaciones, documentos y canal de informantes para empresas en España. Cada fichaje se escribe una vez y se sella en una cadena de huellas: corregirlo no lo borra, deja la enmienda al lado con quién, cuándo y por qué. Si alguien toca un registro antiguo, la cadena se rompe y se nota.
Fichajes
Entrada, salida y pausas desde el navegador. Si hay que corregir algo se propone, alguien lo aprueba y el original se queda a la vista, tachado, junto a la enmienda. El saldo de horas se ve sin pedirlo.
Vacaciones y ausencias
Se pide desde la pantalla propia, con el saldo delante antes de confirmar. Son días naturales y al menos treinta al año: el art. 38.1 ET fija ese suelo y el convenio puede subirlo. Quien aprueba lo hace desde una bandeja por orden de llegada, y cada decisión deja acta.
Documentos
Nóminas y comunicaciones se entregan dentro de la aplicación, con acuse de recibo. Consta qué fichero se entregó, cuál es su huella sha-256 y cuándo se abrió por primera vez. Esa fecha no se puede mover.
Canal de informantes
Pensado para la Ley 2/2023: se puede informar sin decir quién eres —no hay ninguna columna donde guardarlo—, se entrega un código para seguir el caso, y el sistema cuenta solo los plazos de 7 días y 3 meses. Recibe comunicaciones, y la persona que designa la empresa las lee y las contesta desde su bandeja. No decimos que cumpla la ley: más abajo, por qué.
El registro que ve quien trabaja es el mismo que vería la Inspección
No son dos vistas de la misma base: son las mismas funciones de lectura. Se sacaron del generador de informes a un módulo aparte precisamente para que no pudieran divergir, que es como se producen las dos versiones de la verdad.
Y la integridad se puede enseñar, no sólo prometer: cada marca entra en una cadena de huellas encadenadas, así que alterar un registro antiguo rompe la cadena y se detecta. Eso es lo que hay. No decimos que sea imposible tocarlo — decimos que se nota.
Lo que la ley pide hoy, y lo que todavía es proyecto
Registrar la jornada es obligatorio en España desde el 12 de mayo de 2019: hay que anotar el inicio y el final de cada día, conservar el registro cuatro años y tenerlo a disposición de la persona trabajadora, de su representación legal y de la Inspección de Trabajo (art. 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, redacción del RDL 8/2019).
La normativa estatal vigente no obliga con carácter general a usar exclusivamente un sistema digital: vale en papel o digital, siempre que el sistema sea objetivo, fiable y accesible. Una aplicación web con acceso personal e intransferible, hora de servidor y trazabilidad demostrable es un soporte válido, y no hace falta la firma del trabajador.
Hay un reglamento en tramitación que endurecería los requisitos. No está aprobado, así que nada de su borrador es derecho vigente, y no lo vamos a vender como si lo fuera. Tampoco decimos que Senvuo ya cubra ese borrador: hay cosas que pide y que hoy no hace, como anotar si la jornada fue presencial o a distancia. Si se aprueba, lo diremos aquí con su fecha y, artículo por artículo, qué cumple Senvuo y qué no.
Comprobado contra el BOE el 24 de septiembre de 2026.
Qué datos guardamos, y cuáles no
Quién, qué día y a qué hora. Sin huella dactilar, sin cara y sin ubicación. La huella y la cara son categoría especial del art. 9 del RGPD y no las pedimos ni como opción; de la ubicación no guardamos coordenadas.
No te pedimos consentimiento para registrar tu jornada, y eso es a tu favor: la base jurídica es el cumplimiento de una obligación legal (art. 6.1.c RGPD), no un consentimiento que en una relación laboral nunca sería del todo libre. Lo que sí hacemos es informarte, dentro de la propia aplicación y en claro.
El registro se conserva al menos cuatro años —el suelo del art. 34.9 ET— y el plazo exacto lo fija cada empresa dentro de esos guardarraíles: nace con unos valores de partida y los cambia desde la propia aplicación, con su nombre y su motivo. Al vencer, el registro no se borra: lo que toca es que deje de apuntar a una persona —los fichajes se quedan, el nombre no—. Pero Senvuo todavía no ejecuta esos plazos: cuando uno vence, no se borra nada solo ni desde la aplicación. Eso lo hace alguien a mano, con acceso directo a la base y dejando acta; y para algunos datos, como la dirección IP de cada entrada o el justificante médico de una ausencia, todavía no hay forma de borrarlos. Cada persona lo tiene dicho, dato a dato y con el plazo de su empresa, en «Qué se guarda de ti», dentro de la aplicación, leído de la propia base y no de un folleto.
El servidor es de OVH SAS, una empresa francesa; en qué centro de datos está todavía no lo publicamos aquí. Delante de la aplicación está Cloudflare, una empresa de Estados Unidos que la protege de ataques y por la que pasa el tráfico. Lo que se envía por el canal de informantes entra directo al servidor, sin pasar por ella; pero quien gestiona el canal lo lee y contesta desde la aplicación, y eso sí pasa por Cloudflare. No usamos analítica, ni publicidad, ni rastreadores.
Sobre el canal de informantes
Aunque tu empresa esté por debajo de los cincuenta trabajadores y el canal sea voluntario, el art. 10.2 exige que cumpla igualmente todos los requisitos. El nuestro ya recibe comunicaciones, y la persona que la empresa designa para llevarlo las lee y las contesta desde la aplicación, con el acuse de siete días y la respuesta de tres meses contados en su bandeja. Pero no decimos que cumpla la ley, por dos cosas que todavía faltan. La cuenta de esa persona la da de alta quien administra Senvuo en la empresa, con una contraseña que conoce, así que podría entrar en su lugar: queda escrito quién la designó, pero eso deja rastro, no lo impide. Y el canal no ofrece todavía la reunión presencial que el art. 7.2 obliga a ofrecer a quien la pida.
Lo que sí está hecho es cómo se guarda. El anonimato es estructural: la tabla del canal no tiene columna de usuario. No es una casilla que se deja en blanco — es que no existe el sitio donde guardarlo. Y leer el canal es un permiso distinto del de administrar Senvuo en la empresa, y se concede aparte.
Ley 2/2023, comprobada contra el BOE el 24 de septiembre de 2026.
Contacto
Todavía no están publicados aquí los datos de identificación de la empresa que presta Senvuo ni un medio de contacto directo, y no hay atención comercial abierta. Mientras falten, esta página no invita a dar de alta ninguna empresa.